Desde su nacimiento en Fuente Tormella, 5 km al sureste de Navarredonda, y en su término, el rio Tormes delimita toda la vertiente septentrional del Macizo Central de Gredos. Entre dicho punto, situado a 1.600 m de altura, y El Barco de Ávila discurre en dirección E-W, salvando un desnivel de 600 m, y girando aquí bruscamente hacia el N. En casi todo este tramo va profundamente encajado, y la mayoría de las poblaciones que lo jalonan están en su margen derecha, normalmente más altas que su cauce. Es una zona de clima frío y, encima, el aire invernal, al pasar sobre los neveros de las cumbres, levanta polvo fino de nieve y lo arroja sobre los pueblos de esta conocida comarca de Ávila, a los que envuelve en una niebla densa y cegadora, fenómeno al que sus habitantes llaman «volfarina».

Desde los tiempos heroicos del «descubrimiento de Gredos, en el primer tercio de este siglo, hasta la actualidad ha sido ésta la zona más utilizada por los visitantes de esta sierra. A ello han contribuido una serie de factores: el ser el desnivel a salvar mucho menor y las pendientes mucho más suaves que por la vertiente meridional; la existencia del Parador de Gredos, único establecimiento de categoría que durante mucho tiempo ha existido en todo el perímetro de la sierra; la atracción ejercida por el Coto Nacional del río Tormes, que comprende precisamente el tramo de que nos ocupamos, sobre los aficionados a la pesca de la trucha; y, en la primera etapa, las facilidades que encontraban los excursionistas en los pueblos base de sus principales actividades, itinerarios que, en nuestros días, han sido sustituidos por la facilidad que supone la carretera asfaltada de Hoyos del Espino a la Plataforma de Gredos, en el mismo corazón del Macizo, y que ha desplazado prácticamente a todos los demás.
El itinerario de aproximación más lógico en la actualidad es el que desde Madrid va por El Escorial, Ávila, puerto de Menga y Venta de la Rasquilla (poco antes de llegar al puerto del Pico).
Y en la Venta de la Rasquilla, aún montada a la antigua usanza, donde en los días fríos (los más) y de no mucha concurrencia te hacen pasar junto a la enorme chimenea hogar a dar cuenta de unas fresquísimas truchas con partida de nacimiento en el río Alberche o en el río Tormes, pues ambos son vecinos por estas latitudes. Iniciaremos nuestro recorrido. Aquí mismo empieza a trepar la carretera que va a el Barco de Ávila y que en los tiempos «gloriosos» no estaba construida más que a trozos. Al poco trecho se divisa ya el recogido y encantador caserío de San Martín del Pimpollar (1.302 m), donde hasta hay un «camping», llamado «La Choza de Gredos».
Tras 7 km de incesante subida se corona el puerto del Risquillo (1.650 metros), en la divisoria Tormes-Alberche, y en cuya cima, en emplazamiento elegido personalmente por Alfonso XIII, se alza desde 1926 el Parador Nacional de Gredos, primero en fecha de toda la red nacional. En 1945 se rehizo y mientras se redactan estas líneas se está ampliando considerablemente, pues la atracción que empieza a despertar Gredos lo ha hecho insuficiente, a pesar de que hoy existen otros muchos alojamientos y casas rurales en Ávila y en la Sierra de Gredos. En su fachada oriental tiene una bella portada gótica (siglo XV), procedente de una casona de Villacastín (Segovia). Desde la galería solana que hay a sus espaldas se divisa un espléndido panorama del Macizo Central, distinguiéndose perfectamente sus más conspicuas cumbres (Almanzor, Ameal, Galana, Belesar, Cabeza Nevada, etc.). A sus pies se despliegan los extensos pinares de Navarredonda. En su interior, junto a una interesante colección cartográfica, hay una admirable serie de cuadros de tema cinegético de Covarsí Yustas. Frente al Parador Nacional de Gredos desciende la Garganta del Jabalí, procedente de la Pena del Mediodía, y que se une al Tormes poco después del nacimiento de éste.

En la otra vertiente del citado puerto, 3 km más abajo, nos encontraremos con Navarredonda de Gredos (1.525 metros) (antes, Navarredonda de la Sierra), cuyo caserío, en que predominan las casas de una planta tan típicas de la Ávila rural, se despliega a la derecha de la carretera. Esta se encuentra flanqueada por sendas hileras de esbeltos álamos que enmarcan, al fondo, la iglesia parroquial, del siglo XVI, cuya torre sirvió como atalaya en la Edad Media. Este templo tiene, por cierto, un notable artesonado. Es el punto ideal para emprender excursiones y rutas a las fuentes del río Alberche y del río Tormes. A esta última acerca considerablemente una pista forestal. A la salida de esta población de Ávila, junto a la carretera, hay un esbelto crucero de piedra con el fuste adornado con bolas típicas del siglo XV. Y, casi inmediatamente, se atraviesa Barajas (1.530 m), un nucleo de pequeñas casas con varios edificios antiguos.

Una nueva subida nos sitúa a poco en el pueblo más alto de Gredos y uno de los más altos de toda España, Hoyos del Espino (1.584 m), cuyos carreteros (aún quedan algunos), que utilizaban unos carros de origen romano llamado carneemos, gozaban de gran fama. Durante el primer tercio del siglo, desde 1911, funcionó aquí la sociedad «gredos Tormes», que facilitaba el acceso al Circo por un itinerario análogo al que hoy sigue la carretera a la Plataforma. Esta, con sus 13 km asfaltados de recorrido, es la que ha dado nueva vida a la población. Después de dejar atrás el pinar de Hoyos y Pinos Cimeros, atraviesa el puente del Duque, sobre el Tormes, que sustituye a otro más antiguo. Los Picos de Gredos no se ven en casi todo el recorrido, ocultos por otras divisorias anteriores. La ruta sigue por la Dehesa de la Isla y Prado de las Excomuniones y después de dejar a la izquierda la Junta de las Gargantas (de Barbellido y de la Covacha), siempre por la izquierda del río Barbellido, se alcanza el Prado Zas, donde se introduce en la estrecha Garganta de Prado Puente por la Canada de las Yeguas para finalizar en la Plataforma (1.755 metros). También es Hoyos del Espino punto de partida de interesantes rutas y excursiones de más o menos envergadura. Una, corta y que se desarrolla entre frondosos pinares, conduce a unas curiosas cascadas en el Tormes, conocidas como «las Chorreras», junto a las que están «las Campanas», ingentes rocas, huecas por dentro, para llegar a las cuales hay que arrastrarse sobre un cancho granítico de una pendiente de unos 30° a 35° sobre la cascada. Mayores vuelos tiene, aunque no es nada del otro jueves, el itinerario que conduce a La Mira por el puente del Duque, Pontón de la Isla, Garganta de la Covacha, Garganta de los Conventos y refugio «Arenas Gredos».

Después de sobrepasar Hoyos del Collado (1.491 m), situado por debajo de la carretera, avistamos Navacepeda de Tormes (1.349 m), quizá la población más pintoresca de esta zona de Ávila, con su caserío escalonado en las laderas y que desde la carretera aparece como un mar de tejados sobre el que emerge la poderosa torre de la parroquial (siglo XVI). Se encuentra frente a la desembocadura del Barbellido en el Tormes, donde ICONA ha instalado una especie de granja para la recría de cabras monteses con las que repoblar otras serranías españolas. Las yeguas de Navacepeda, semejantes a los blases de La Granja, eran muy famosas y se utilizaban para ascender por la Garganta de Gredos. Ya el dicho popular afirma que «Navacepeda de Tormes, amigos de andar en yeguas; si son suyas, las regalan; si son de otro, las revientan». Aún hoy se emplean como servicio de las casas rurales para que aquellos turistas que no muy andarines puedan hacer el recorrido desde la Plataforma o el Prado de las Pozas hasta la Laguna Grande.
Precisamente desde Navacepeda puede alcanzarse el Prado de las Pozas en menos de tres horas por una ruta muy bien trazada que, cruzando el Barbellido por un puente sobre el agreste y encantador paraje llamado Pozo de las Paredes, asciende a la Cuerda de las Muelas para seguir por el Cercado del Pano y por la fuente de los Majanillos, desde donde hay magníficos panoramas, tanto hacia la Sierra como hacia el N, y continuar luego por el arroyo de las Pozas y por el Hoyo del Artinuelo. Otra variante utiliza el camino carretero del Carril, a la izquierda del puente sobre el Tormes, y se dirige por Los Navarejos, Fuente Fría, Cabeza de la Cabra, Cerro de las Cruces, Lazarejo y Prado de las Excomuniones hasta Las Juntas, en la carretera de la Plataforma (en total, una hora y media de camino hasta aquí). Y una última va por el camino de la Calleja a la Veguilla, el Mellizo y los Atajos hasta el mismo paraje de Las Juntas.
A 5,5 km de Navacepeda encontraremos Navalperal de Tormes (1.303 m.) frente a la desembocadura conjunta de las dos más importantes gargantas septentrionales, la de Gredos y la del Pinar, en el Tormes, y con su breve caserío presidido por una notable y grande iglesia del siglo XVI. Desde su estratégica posición fue durante bastante tiempo punto de partida para adentrarse en el corazón de la Sierra siguiendo el curso de las referidas gargantas. Solía entonces utilizarse como lugar de acampada y centro de las excursiones la Majada del Gargantón (1.980 m). Para alcanzarla caben dos variantes, una vez atravesado el puente de las Ranas y sobrepasado el paraje llamado los Rollares del Soto, en este punto de Gredos confluyen ambas gargantas: por el Cerro de las Penas (1.819 m), Prados del Cervunal, Hoya Nevada Bajera y Hoya Nevada Cimera (de cuatro a cinco horas); o por el Cerro de las Penas, puente del Churrital y los Pomarejos. Desde que se entra en la garganta ya se van viendo las cumbres del Circo, cosa que no ocurre por las otras vías de aproximación al mismo.

Por su parte, el acceso al Circo de Cinco lagunas, a partir del punto de confluencia, sigue un camino bien visible en casi todo su recorrido, pero que casi desaparece al aproximarse a las lagunas, debido al caos rocoso allí existente y a los grandes escalones de la zona de El Machero, Los Urrales y Majada de la Escoba.
Poco después de salir de Navalperal se pasa ante la confluencia del Tormes y la pequeña garganta del Hornillo, delimitada por la Cuerda del Barquillo, al E, y la del Cervunalejo de la Majada (prolongación de la del Callejón de los Lobos), al W, que se unen en el pico Calvitero (2.154 m). De la misma carretera sale un camino que recorre toda la garganta por su orilla izquierda hasta el paraje conocido como las Hoyuelas. También por el fondo de esta garganta asoman las más altas cumbres de los circos de Gredos y Cinco lagunas. A partir de este lugar el valle se abre notablemente y el Tormes aparece ya con un considerable caudal, fruto de las aportaciones de las gargantas mencionadas.
Sobrepasado Angostura (1.200 m), pueblecito de Ávila situado a las orillas del río, se pasa ante la desembocadura de otra pequeña garganta, la de Solana, y una corta desviación a la izquierda nos acerca hasta La Aliseda de Tormes (1.136 m), también situado en la misma orilla del Tormes, cerrándose así el circuito alrededor del Macizo Central («Gredos por fuera»). En su iglesia parroquial no conviene dejar de admirar un estupendo retablo de talla y pintura, de escuela castellana del siglo XVI. Es también un punto interesante como centro de excursiones. Por una parte, siguiendo un camino que se adentra por la Garganta de Solana o bien por otro que va a Navamediana. Por la garganta de este nombre, un buen camino de herradura permite subir hasta los 2.000 metros siguiendo por las Lagunillas, cuerda divisoria de las gargantas, Callejón de los Lobos y Fuente de Serranos.
Volveremos a insistir una vez más, para terminar, en el interés que presentan todos estos itinerarios, aunque no fuese más que por el hastío que causa el ir y volver siempre por el mismo camino. Y encima tienen un subido interés intrínseco.