Entrada magnifica si el viajero llega desde Madrid, está situado en la parte más meridional de la provincia y da nombre a una comarca conocida como “la Andalucía de Ávila” por la benignidad de su clima al extenderse de oeste a este, al abrigo de Gredos. Los Toro de Guisando, situados en la localidad de El Tiemblo, les adentrarán en un mundo Celta de más de dos mil años de antigüedad. Recorremos el pueblo de La Adrada, de monumental castillo convertido hoy en día en Centro de Interpretación del Valle del Tiétar y donde el viajero puede encontrar toda la información turística, monumental, natural, etc.. de la comarca, de magníficos y premiados quesos de cabra y de ejemplares de aves, para pasar a Arenas de San Pedro, capital de comarca, antigua residencia de D. Luis de Borbón, de no menos excelso castillo – el de la Triste Condesa- para detenerse y posteriormente admirar las grutas de las Cuevas del Águila (en la población de Ramacastañas) una magnífica gruta caliza de estalactitas y estalagmitas y luego sumergirse en el vergel de Poyales del Hoyo, donde podrá visitar el Aula Museo de las Abejas y Candeleda, dotada del magnífico Santuario de Nuestra Señora de Chilla y del yacimiento arqueológico más importante de la zona (el poblado prerromano de Raso).

Los Pueblos de este valle, son muestra de su sabia arquitectura popular, de callejuelas y balcones de madera con ejemplos como los de Guisando, El Hornillo, Pedro Bernardo, Mijares, Piedralaves, o los que componen el Barraco de las Cinco Villas: Mombeltrán, y los cuatro que tienen en común apellido de Valle (Cuevas del Valle, Santa Cruz del Valle, San Esteban del Valle, y Villarejo del Valle). Se mantienen distintos oficios artesanos (trabajo del cuero y la madera) y se celebran actos culturales que conviven con los locales nocturnos donde poder chalar y divertirse. En todo el Valle del Tiétar existen numerosas y variadas poblaciones con zonas de baño, en algunos casos piscinas naturales (La Adrada, Arenas de San Pedro, Piedralaves, etc..) y otros casos en piscinas municipales (Santa Cruz del Valle, Mombeltrán, etc..).

Dentro de la gastronomía cabe destacar las migas, sopas a la cazuela, patatas en calderillo de Mijares y Pedro Bernardo, salmorejo bien rehogado con pimentón de Candeleda, truchas, cabrito, cochinillo y para no perderse los quesos de cabra del Tiétar, de la Adrada y de Candeleda, sin olvidarse de los espárragos de Lanzahíta y frutas que regala la zona, higos, cerezas, castañas….

Las actividades para distribuir el ocio y el tiempo libre con variopintas: piragüismo (en Candeleda), senderismo (La Adrada, Pedro Bernardo, Guisando, El Hornillo, etc…) rutas a caballo, quads (Sotillo de la Adrada) Paintball (Pedro Bernardo), etc.

 

El aspecto exterior más impresionante de Gredos lo ofrece por su vertiente sur y más particularmente en el tramo comprendido entre Arenas de San Pedro y Madrigal de la Vera, en que la cadena principal se presenta como un gigantesco murallón, casi vertical, de más de 2.000 m de desnivel, que lanza hacia mediodía potentes contrafuertes entre los que se encajonan las célebres gargantas meridionales. Si hasta ahora eran muy difíciles de practicar, dado lo abrupto de su orografía y la facilidad de los accesos por la vertiente septentrional, esta dificultad se va atemperando recientemente gracias a la construcción de pistas forestales y caminos que brindan aspectos casi inéditos para la mayoría. Este mismo murallón ha condicionado el clima de la parte baja (situada a unos 400 m de altitud media), que por su suavidad y la fertilidad de su suelo es un verdadero jardín.

Saliendo de Arenas por la carretera de Plasencia, ésta se interna rápidamente en una zona de densos pinares, bellísima para recorrer a pie, pero abominable para el que va al volante, dado lo accidentado de su trazado. A los 7 km dejamos a la derecha la carretera forestal que sube a Guisando y poco más adelante otra que se introduce por la Garganta de Arbillas, recorriéndola a buena altura, y en la que ICONA ha acondicionado varias zonas cara al turismo motorizado, además de un Mirador que permite contemplar la garganta en toda su extensión, cubierta casi toda ella por frondosos pinares. Esta última carretera llega hasta el «camping» de Guisando y tiene varios ramales secundarios (caminos forestales de la Torreta, de Arbillas, de la Casa, etc.).
La Garganta de Arbillas es un vallejo secundario que se desprende de la Cuerda del Amealito, que la limita al W, y está cerrada al N por un contrafuerte que arranca del Cabezo del Cervunal (2.094 m) y culmina en Cabeza Arbillas, y al S por otro de menor desarrollo que se inicia en la Cabeza de los Veneros (1.586 m) y que pierde rápidamente altura. En el cruce del río con la carretera general hay algunas piscinas naturales y otras instalaciones para actividades relacionadas con el turismo rural. Algo más adelante aparece a la izquierda de la ruta el encantador caserío de Poyales del Hoyo, de una arquitectura muy similar a la de Guisando.
Y poco después de Poyales, junto a la llamada Casa del Sotillo, se inicia otra pista forestal que trepa decididamente por las últimas estribaciones de la Cuerda del Amealito, entre espesos montes de carrascas y robledos, hasta coronar la Cuerda Merina (1.100 m). Ya desde este punto, bruscamente, se nos brinda el maravilloso espectáculo de las Gargantas Blanca y Lóbrega sobre el punto en que se unen para formar la Garganta de Santa María, con el murallón de la divisoria principal, desde el Risco del Francés y el Casquerazo, al W, hasta La Mira, al E, como impresionante telón de fondo. La pista se introduce aún varios kilómetros por la Garganta Lóbrega hasta la altura del Vado del Toril, en la ladera occidental de la Cuerda del Amealito. Otro ramal se dirige hacia el E, faldeando a bastante altura la Cabeza de los Veneros hasta llegar al collado de los Veneros (1.278 metros), desde donde se domina una nueva perspectiva de la Garganta de Arbillas.

Arenas de San Pedro, capital por antonomasia de Gredos, particularmente de su macizo central, es decir, la zona más característica de esta Sierra, se encuentra en la confluencia de cuatro vallejos que se forman entre sendos contrafuertes que lanza la divisoria principal con dirección genérica NW-SE. Son éstos, de E a W, el del río Arenal, el del río de Cantos, el de Riocuevas y el del río Pelayo.
El vallecito del río Arenal, principal curso fluvial de toda la comarca, está delimitado, al N, por el tramo de la cordillera principal que va desde el Risco de las Morrillas (1.918 m) hasta el Mojón de Tres Cruces (2.164 m), y que tiene sus cotas más notables en el collado de la Sillita (1.899 m), Peña de Arenas (1.951 m), puerto del Arenal (1.830 m), los Cervunáles (1.921 metros), el Bujero, Canal del Bujero, Risco de la Cabrilla (1.989 m) y puerto de la Cabrilla (1948 m). Al E lo deslinda del Barranco el cordal a que nos hemos referido en el capítulo anterior y al W la Cuerda del Collado de la Vuelta, que se desprende del Mojón de Tres Cruces. Ocupa el fondo del valle del pintoresco pueblo de El Arenal en medio de un frondoso paraje en que conviven pinos, castaños y cerezos, entre los que se alzan sus sabrosas construcciones montañesas. Está comunicado por carretera con el puerto del Pico, Mombeltrán y Arenas de San Pedro, y de él parte un camino de montaña que, por el puerto de la Cabrilla, pasa a la vertiente septentrional y conduce hasta el Parador de Gredos.

Más abrupto es el vallecito del río de Cantos, delimitado por la Cuerda del Collado de la Vuelta, al E; la Cuerda de la Huesca y la Loma de la Majadilla, al W, y el cordal principal, al N, entre el Mojón de las Tres Cruces y el Espaldar de los Galayos. Se destacan en este segmento la maciza Peña del Mediodía (2.224 m), el puerto del Peón (2.035 m), la Tarayuela (2.110 m), el Cambioma y Los Pelaos (2.272 m), en el punto de convergencia de los Galayos con la Mira. En la parte baja del valle, a orillas del río de Cantos, poco antes de su confluencia con el Arenal, está El Hornillo (746 m), acurrucado entre extensos pinares y castaños y patria chica de grandes cazadores de monteses y guardas del Coto.

Debido a la abundancia de pinares que conserva esta zona de Ávila, es punto de arranque de numerosas carreteras y pistas forestales construidas por ICONA y que permiten un fácil recorrido de esta parte de la Sierra de Gredos. Así la que conduce al encantador Prado de Mingo Fernando, hasta donde bajan las monteses en primavera, con ocasión de las grandes nevadas, y punto de partida de las sendas que suben al puerto del Peón Alto y al Bajero, así como a los Galayos, por Puerta Falsa, muy utilizada en épocas pasadas y que habría que revitalizar. De esta pista se bifurca la de la Cebadilla, que llega hasta el pie de la Peña del Mediodía y del Mojón de Tres Cruces, y al final de la cual ICONA ha construido un refugio de montaña. De muy grato recorrido también, por los preciosos paisajes que brindan a cada paso, son las llamadas de «Charco Verde», del «Collado de la Casa», la de «Canto Encaramado» y la que conduce hasta Guisando por Frontón del Arroyo.

Ruta por el Barranco de las Cinco Villas

Al dirigirnos desde la ciudad de Ávila hacia el Valle del Tiétar, lo lógico es seguir por el Barranco de Cinco Villas, pero imperdonable sería no acercarse hasta Lanzahíta. El camino, el pueblo y la iglesia justifican el corto desvío. En el templo, junto a los primores arquitectónicos de un gótico ya tardío, debe verse con detenimiento el retablo que tallara Pedro de Salamanca a mediados del siglo XVI.

castillos en gredosCuatro pueblos con el apellido Valle (Santa Cruz, Cuevas, San Esteban y Villarejo) y Mombeltrán, el antiguo Colmenares de Arenas, forman el barranco de Cinco Villas. Otra vez, una vegetación y fauna atractivas; otra vez, la sabiduría de una arquitectura popular con soluciones adecuadas al entorno y un rico pasado monumental saldrán a nuestro paso. Para quien gusto de encontrar en su ambiente las obras de arte del pasado, San Esteban, Villarejo y Cuevas y el magnífico conjunto de Mombeltrán son parada obligada en nuestro camino al sur de Ávila.

En la iglesia de San Esteban destacan la portada sur, con una pequeña escultura de la Virgen; las bellas nervaduras de la cubierta y las fenomenales obras de forja (reja y púlpito), fechales en 1524 y atribuibles a Lorenzo de Ávila, son de los más valioso de la provincia. Del pueblo y su arquitectura baste con deir que no desmerecen del templo.

En Villarejo encontraremos una iglesia similar a la última y a la que luego veremos en Cuevas, y adornada con las características bolas abulenses.

Hasta Cuevas del Valle llega la magnífica calzada romana que -en el tramo conservado- sube hasta el puerto del Pico (se apunta la conveniencia de subir hasta allí para ver a la vez la calzada y la impresionante panorámica y hasta para beber agua de su fuente). La iglesia, quizá levantada sobre otra anterior, es fechable a fines del XV por los capiteles con granadas. En el interior destacan algunas tallas y los frontales de azulejos talaveranos del XVII.

Debe entrarse en Mombeltrán con respeto y con cuidado, y sin prisa alguna. Quien no quiera ver <una iglesia más otro castillo, otros palacios...>, que pase de largo. Quien, al contrario, quiera sentir lo que somos y lo que fuimos, que ande con cuidado estas calles, que entre en silencio en el templo, que suba hasta lo más alto del castillo y pierda sus ojos en los montes circundantes, y busque en su memoria los datos de aquel don Beltrán de la Cueva del siglo XV.

Gastronomía del Valle del TiétarEntre los platos de interés culinario más típicos de la comarca del Tiétar (en la vertiente sur de Gredos) nos encontramos con las conocidas migas, las sopas a la cazuela, las patatas en calderillo en Mijares y Pedro Bernardo, el salmorejo bien rehogado con el pimentón de Candeleda, las truchas, el cabrito, el cochinillo, el chuletón, los quesos de cabra del Tiétar, la Adrada y Candeleda, los espárragos y sandías de Lanzahíta, las castañas, los higos de Cuello de Dama de Arenas, los albaricoques, melocotones de Ramacastaña, nectarinas, paraguayas… y las distintas variedades de cereza del Hornillo: la Jarandilla, la Rabocorto, la Ambruné, la Mollar y la Lapins.
En cuanto a dulces; las perrunillas, los mantecados, las flores…