rutas en la sierra de gredosSobre el «espinazo de Castilla» como denominó Miguel de Unamuno a la Cordillera Central, el Parque Regional de la Sierra de Gredos situado en el extremo sur de la provincia de Ávila, nos ofrece unos paisajes naturales de máxima calidad.

El corazón del Parque lo constituye el Circo de Gredos, en cuyo fondo se ubica la Laguna Grande, rodeada de un entorno en el que los cuchillares, galayos, riscos, gargantas y cubetas marcan los contrastes de un relieve accidentado, coronado por el pico de Almanzor y drenado por el río Tiétar, el río Alberche y el río Tormes.

En el centro de la Península Ibérica, actuando de divisoria entre las cuencas del río Duero y del Tajo, se levanta la Cordillera Central, que alcanza en la Sierra de Gredos su mayor relevancia. El tramo más ancho tiene 40 km en dirección Norte-Sur, y su longitud supera los 140 km en dirección Este-Oeste. Aquí se localizan las mayores altitudes, destacando el pico «Almanzor».

Los materiales de la Cordillera Central se originaron con el proceso tectónico que hizo emerger la Península Ibérica de las aguas de un mar poco profundo, hace unos 300 millones de años. En ese momento, la placa de Eurasia y la de Africa atenazaron a la placa Armoricana, de la que formaba parte la Península Ibérica, estas actividades provocaron deformaciones violentas y empujando los sedimentos marinos hacia las capas más profundas, donde la presión y las altas temperaturas les convirtieron en magmas que posteriormente afloraron en forma de batolitos plutónicos, conformando así estos materiales granítico-metamórficos la fracción más antigua del territorio hispano.

Mucho más tarde, durante la Orogenia Alpina —hace cuarenta millones de años—, estos materiales de nuevo fueron oprimidos entre dos placas terrestres. La consecuencia de todas estas actividades fue el levantamiento de la Cordillera Central, fracturándose en bloques, unos elevados llamados «horsts» y otros hundidos, «grabens».

Ya en el Cuaternario, durante los dos últimos millones de años, las sierra de Ávila sufrió importantes modificaciones a causa de la erosión de las aguas torren-ciales —muy significativa en la vertiente meridional— y de la acción glaciar —principalmente en la vertiente septentrional—, que impuso su peculiar morfología: valles en forma de “U”, circos y lagunas glaciares, hombreras y morrenas. Se han contabilizado 41 glaciares en Gredos, constituyendo así el mejor conjunto de glaciarismo cuaternario en el interior de la Península.