Las altas montañas de GredosOriginariamente la expectacular sierra que divide Ávila en dos mitades, recibía la denominación de Gredos o Picos de Gredos exclusivamente la zona del circo de Gredos y sus aledanos, y que posteriormente ésta se amplió para cubrir todo el tramo de la Cordillera Central comprendido entre el Alberche y el Alagón, pasando inclusive a extenderse la designación de Gredos a tramos de la sierra enclavados en provincias colindantes con Ávila. Por ello, para evitar confusiones, en ciertos estudios geográficos se ha dado el nombre de Alto Gredos a la zona de las más altas cumbres de la cordillera, es decir, al tramo del Macizo Central limitado por La Mira, al E, y la Sierra Llana, al W, y a sus estribaciones más importantes. Y a este convenio nos atendremos en las líneas que siguen.


Ya hemos mencionado los diversas vías de aproximación y cómo, lamentablemente, éstas se reducen actualmente en la práctica a la carretera de Hoyos del Espino a la Plataforma de Gredos, siendo así que dichas rutas de aproximación deparan casi siempre tantas sorpresas y emociones como la conquista de las cumbres más conspicuas y conocidas.

 

Desde la Plataforma de Gredos, (que en verano se convierte en un gran garaje debido a la importancia que adquiere para el amante de la naturaleza y del turismo rural escalar la más imponente montaña de la península) un amplio camino trepa por la Garganta de las Escaleruelas, entre el Umbrazo, a la izquierda, y el Cabezo del Artínuelo (2.081 m) a la derecha, con el río Barbellido corriendo en un plano inferior, para alcanzar, en unos veinte minutos, el Prado de las Pozas y el de Barbellido (1.900 m). Allí, poco después de sobrepasar un pluviómetro, se encuentra un chiringuito donde pueden conseguirse provisiones de boca, así como bebidas frías y calientes, a más de caballos de alquiler. Algo más al N están los refugios del Club Alpino (se inauguró en 1910 y en 1920 se levantó junto a él otro más amplio y confortable) y el de la Dirección General del Turismo. Junto al primero hay un gran pedrusco, llamado «Canto de las Tres Cruces» por coincidir en él los términos municipales de Hoyos del Espino y Navacepeda y el límite de la Dehesa de la Covacha. El Prado de las Pozas es un lugar inmejorable para acampar, por su gran extensión, la abundancia de aguas y su fácil acceso. En este lugar hubo un pequeño glaciar, cuyo circo de recepción se llama Lanchar de las Pozas y cuya morrena frontal está a 1 km del refugio del Alpino.
Hoy delimitan el Prado de las Pozas el río Barbellido, al E, y el arroyo de las Pozas, que después de sobrepasarlo se precipita rápidamente en la Garganta de Gredos poco antes del puente de Roncesvalles.

La primera de las rutas que describiremos parte del Prado de las Pozas y, siguiendo el Barbellido aguas arriba por su margen izquierda conduce, en una hora aproximadamente, por el Prado de Barbellido y la Dehesa de Prado Puerto, hasta el puerto de Candeleda (2.018 m) por un terreno prácticamente llano, aunque lleno de piornos. Desde el puerto se domina un imponente panorama de las Gargantas Lóbrega y Blanca, con Candeleda y el embalse de Rosarito al fondo.

Poco antes de llegar a él, una senda que se bifurca a la izquierda conduce por la vertiente septentrional de los Campanarios (2.166 m) y Molederas (2.245 m) hasta La Mira (2.343 m) y los Galayos (entre ida y vuelta se emplean de ocho a nueve horas).
Si se tuerce hacia poniente, por Regajos Llanos, se alcanza en poco tiempo el Refugio del Rey (1.886 m), construido para Alfonso XIII en 1915, desde donde se domina la Mira, la Cuerda del Amealito, la Garganta lóbrega, Navasomera y el Morezón. Desde aquí no es difícil la ruta que asciende a esta última cumbre (2.365 m), desde la que se tiene una impresionante vista del Circo de Gredos, con la Laguna Grande al fondo y el Almanzor, Cuchillar de Ballesteros y Ameal de Pablo en frente. Aún cabe proseguir desde aquí un interesantísimo pero peliagudo recorrido, que no debe hacerse nunca sin la compañía de algún buen conocedor del terreno, pues es bastante peligroso. Consiste en dar la vuelta al Circo por sus crestas para descender por el Gargantón hasta la Laguna Grande o por la Garganta de Bohoyo hasta este pueblo.
También desde el Refugio del Rey puede alcanzarse sin gran dificultad el abrupto Risco del Fraile (2.250 m), pasando por Navasomera (2.305 m), y desde donde se domina los espaldares del Riscazo o Risco del Francés, en terreno muy frecuentado por las monteses.
Por esta vía del Morezón está quizá el acceso más expeditivo y corto a los Hermanitos de Gredos, contorneando como buenamente se pueda (cambiando alternativamente de vertiente) el risco de las Hoyuelas y el áspero Cuchillar de Cerraíllos o de la Ventana.
La más tradicional y frecuentada (una inacabable procesión en los meses veraniegos) de las rutas desde el Prado de las Pozas es la que se dirige a la Laguna Grande y que después de cruzar el arroyo de las Pozas trepa por un camino bien marcado hacia la Cuerda del Cuento Alto. Antes de coronarla se puede recuperar el resuello en la fuente de los Colgadizos (2.140 m), con un agua tan fría que hasta en verano traspasa los dientes. Después de caminar un trecho por la aplanada cumbre se llega al Alto de los Barrerones (2.200 m). Desde unas rocas que hay junto al pluviómetro aquí instalado se descubre, de golpe y porrazo, el más inolvidable panorama de toda la Sierra, tanto para el que lo contempla por primera vez, que se queda paralizado, como incluso para los que por aquí han pasado infinidad de veces. Ante la vista se ofrece todo el conjunto del Circo de Gredos, con su laguna al fondo, las cumbres del Gargantón, sobre las que se destaca la puntiaguda y característica de la Galana, e incluso los abismos de la Garganta de Gredos. El camino, después de unirse con la Trocha Real, que viene del puerto de Candeleda por el Cuento Alto, desciende por la Hoya de los Barrerones y la Hoya del Morezón, parajes donde abunda el ganado vacuno, hasta la Laguna Grande, cuyo soberano entorno se ve cada día más mancillado por las sucias huellas que han dejado a su paso los vándalos (desde la Plataforma de Gredos a la Laguna pueden calcularse unas 2,5 horas).

En el Circo de Gredos, aquí donde la montaña sobrepasa en masa compacta y en una extensión de algunos centenares de metros el límite de las nieves en la época cuaternaria, los hielos han creado las más impresionantes formas glaciares, ha escrito O. Schmieder. Junto con el circo que alimentaba al Gargantón formaba lo que se llaman circos gemelos» o, si se quiere, un solo circo dividido por el espinazo de dirección SW-NE que culmina en el Ameal de Pablo, Risco Moreno y Cerro de los Huertos. Toda su periferia, incluido este espinazo, presenta los característicos y cortados cuchillares de macrogelifracción propios de las zonas que emergían de la imponente masa de nieve y en las que, debido a su fortísima pendiente, no podía acumularse la nieve.
Limita el Circo a oriente la Cuerda del Cuento, que culmina en el Morezón (2.365 m). Hacia el Suroeste se sucede el risco de las Hoyuelas, estupendo mirador de los colosos de Gredos, Risco de la Ventana (2.240 m) y Cuchillar de la Ventana (por un curioso hueco que imita a ésta) o de Cerraíllos. Lo cierran a mediodía los tres Hermanitos de Gredos (2.336 m) (el primero es el más oriental); portilla del Casquerazo o de los Hermanitos; el risco del Perro que Fuma; el negruzco Penón del Casquerazo (2.437 metros); la portilla de los Machos (2.379 m), que da paso al Risco del Francés (2.338 m), abrupta estribación meridional del Casquerazo: El Cuchillar de Las Navas, en el que destaca el colosal arco llamado Puente de las Navajas, de 10m de longitud y 20 a 25 m de altura; la portilla Bermeja (2.405 m), que comunica con la Garganta de Chilla; la Pena del Esbirladero (2.507 m), sobre Canales Obscuras, y el Almanzor o Plaza del Moro Almanzor (2.592 m), «la más alta torre de Castilla», como lo llamó Pepe Zabala. A poniente se alza el áspero Cuchillar de Ballesteros o del Almanzor (2.571 m), que lanza hacia el SW un contrafuerte, la Escalerilla del Pollo, y va perdiendo altura hasta la portilla del Venteadero (2.518 m). Desde el citado Cuchillar y separado de la divisoria principal por el suave collado de las Cerraderas, se desprende hacia el NE una alta meseta, coronada por las cuatro cumbres del Ameal de Pablo (2.505 m) y por Risco Moreno (2.478 m), separado del anterior por la portilla de las Hoyuelas, Cuchillar de los Huertos y Cerro de los Huertos (2.472 m). El Ameal lanza a su vez un macizo contrafuerte hacia la laguna. Al N. por fin, por un estrecho pasillo, se abre la Garganta de Gredos.
La famosa Laguna Grande ocupa una cubeta glaciar del principio de la lengua y no es el fondo del circo de recepción del glaciar, que estaba en Hoya Antón, bastante más arriba. Se alimenta principalmente del torrente que baja de la dicha Hoya Antón y, secundariamente, de los que provienen de la portilla Bermeja y de los repliegues de los Hermanitos y del Casquerazo. Desagua en la garganta a través de varias cascadas, la más notable de las cuales es la de la Pena del Rayo, con un salto de 8 m en forma de cola de caballo y una pequeña gruta detrás de la cortina de agua. Tiene 640 m de longitud, 7 Ha de superficie y una profundidad máxima de 40 m. Abundan en ella las truchas de gran tamaño, pero no porque éstas hayan escalado la Pena del Rayo, sino porque entre el 28 de noviembre y el 21 de diciembre de 1935 un grupo de entusiastas, constituido por Daniel Hernández Mateos y el célebre tío Roque, pescador de Navalperal, a instancias de Mateo García López y Cipriano Martín Blas, las capturaron aguas abajo con garlitos y en cántaros, renovando constantemente el agua, las trasladaron a la laguna. Llegaron hasta ella un total de 135 piezas, muriendo en el camino otras 37. Su tamaño medio era de 15 cm. Tardaron mucho en adaptarse, pero actualmente existen muy buenas piezas.
Las inmediaciones de la laguna, sobre todo junto a su orilla SW y cerca del desagüe, constituyen buen lugar de acampada. Tan bueno que en verano aquello es un verdadero campamento. También la Federación Española de Montana ha levantado aquí un estupendo refugio. Desde aquí son muy numerosas las ascensiones que pueden emprenderse.
La más notable es la que conduce al Almanzor. Se parte para ello del refugio para ascender a Hoya Antón (en este primer tramo la ruta está bastante bien marcada) y desde allí, dejando a la izquierda la portilla Bermeja, hay que introducirse por la estrecha y pendientísima portilla del Crampón, entre la cumbre principal y la oriental, y dando la vuelta a aquélla coronarla tras algunas piruetas (se emplean en este trayecto unas dos horas). En la cumbre hay una gran cruz de hierro forjado y había unos preciosos azulejos talaveranos con la imagen de la Virgen de Chilla, pero los vándalos acabaron con ellos. El panorama, como puede suponerse, es indescriptible: el circo, con la laguna al fondo que parece un charquito, al SW las temerosas Canales Obscuras y la Garganta Tejea y, en general, las dos vertientes de la Sierra, la de Guadarrama y las extensas planicies de las dos mesetas. Al W de la cumbre del Almanzor y separado de ella por la portilla de los Cobardes se alza el enorme monolito llamado el Cuerno del Almanzor. El nombre de Plaza del Moro Almanzor lo atribuye la leyenda a que el famoso caudillo cordobés quedó extasiado, a la vuelta de una de sus asoladoras «razzias», ante los potentes ecos despertados por los alaridos que lanzaban los montañeses desde la laguna. Se asomó entonces a la divisoria por una portilla, contemplando la llanura del mediodía que se perdía hasta el fin del horizonte en un radio visual de 25 leguas. El descenso puede efectuarse faldeando el Cuchillar de Ballesteros hasta el Venteadero y descendiendo desde allí por el Gargantón.
Para subir desde la laguna hasta los Hermanitos no hay otra solución que tirar monte a través y sortear los principales obstáculos como buenamente se pueda. Se emplea en ello algo más de una hora. El más fácil de escalar es el tercer Hermanito, cuando se ataca por la chimenea abierta al SE, sobre los Covachones. El más difícil es el primero, que durante anos se tuvo por inaccesible. Muy cercano, el risco del Perro que Fuma admite escaladas de todos los grados de dificultad. El Casquerazo, en cambio, no ofrece mayores problemas. Una vez aquí merece la pena faldear el Casquerazo y pasar por la portilla de Los Machos, donde suele haber un nevero permanente, a la vertiente S , para poder explorar la parte alta del Risco del Francés, sembrado de fantásticos acantilados y con estupendas  vistas sobre las Gargantas de Chilla y Tejea.
Para subir al Ameal de Pablo se ataca la portilla de las Hoyuelas desde el Refugio siguiendo el curso del arroyo que de allí baja. Su cara más accesible es la que mira a Risco Moreno (se puede alcanzar la cima en una hora y media). Fue conquistada por primera vez la que lleva fama de ser la más brava cumbre de Gredos el 11 de septiembre de 1914 por una cordada compuesta por Pepe Zabala, Antonio Victory y Alberto Oettii.
Cambiando el escenario, vamos a coger la Trocha Real junto al desagüe de la Laguna para remontar un pequeño collado que se forma en la falda del Cerro de los Huertos (desde el hay una interesante vista del Circo con el Cuento Alto y el Morezón como fondo) y, en la otra vertiente de éste, caer en la llamada Hoya Nevada Cimera y desde allí bajar a la Majada del Gargantón (2.000 m). Ya se ha dicho que éste fue un lugar tradicional para establecer campamentos y que se puede llegar también a ella desde Navalperal por la Garganta de Gredos. Suele ser lugar al que acuden las monteses, particularmente hembras y crías, y es lugar de pasto de ganado vacuno. Hay agua abundante y, en la actualidad, ni rastro de leña (los gases licuados de hoy la hacen innecesaria).
El Gargantón constituye el circo glaciar gemelo del de Gredos, del que le separa el espinazo que culmina en el Ameal, Risco Moreno y Cerro de los Huertos. Al S lo cierra el Venteadero y al E el cordal constituido por La Galana (2.568 m), Cuchillar de La Galana, Risco del Güetre, Cuchillar del Güetre y Mogota del Cervunal o Cabeza Nevada (2.433 m).
La ruta más característica a realizar desde esta base es la que conduce al Circo de Cinco Lagunas.
Se sigue para ello la Trocha Real, que en fuertes rampas va remontando la ladera izquierda del Gargantón, donde abundan los grandes y helados neveros, hasta alcanzar la portilla del Rey, entre Cabeza Nevada y el Cuchillar del Güetre. Desde allí hay una espléndida vista del citado circo y de la Garganta del Pinar, con el enorme paredón del Belesar y Pico Rucho como fondo. En menos de una hora se desciende hasta el nivel de las lagunas.
El Circo de Cinco Lagunas es, como el de Gredos, del tipo de «circos gemelos», pues la cuenca glaciar de recepción está subdividida por un corto espinazo de dirección SW-NE en dos recuencos: el de Cinco Lagunas propiamente dicho y el del Pinar. En el primero y adosado al flanco del Cuchillar del Güetre hay un escalón a 2.100 m de altura, de 1 km de largo por unos 200 m de ancho, excavado por una especie de canal en gradas en las que se alojan las cinco lagunas que, de arriba a abajo, son la Cimera (2.125 m), la Galana, la Mediana (2.110 m), la Brincalobitos y la Bajera (2.095 m). Este rosario de lagunas se comunica entre sí a través de cascadas, la más espectacular de las cuales es la última, con cerca de 10 m de caída. Esta zona de Gredos es muy frecuentada por las monteses, sobre todo en la Majada de la Escoba, por debajo de la Laguna Bajera. Aún más arriba, a 2.320 m, en otra repisa continuación de la anterior y al pie del inmenso acantilado vertical, de más de 300 metros de altura, de la Galana, está la laguna más alta de Gredos, la del Güetre, que suele estar helada la mayor parte del año. Había un tercer recuenco glaciar de alimentación, también de tipo gemelo, y cuyo fondo de circo estaba en la Cuerda del Callejón de los Lobos. Su lengua confluía con la del Pinar por debajo de la Majada de la Escoba.
Delimitan el perímetro del Circo de Cinco lagunas, al N, la Mogota del Cervunal, la Glana, portilla del Guetre y el risco del Guetre; hacia el W , las paredes de Cinco Lagunas y la Portilla de Cinco Lagunas; al S, la barrera que la separa de la Garganta de Bohoyo que culmina en Cantos Colorados, Risco del Fraile y Risco de las Hoces, en el Callejón de Los Lobos.
Continuando el ascenso por el Gargantón es relativamente fácil conquistar la segunda cumbre de Gredos, la  puntiaguda Galana (2.568 m), de la que escribió Zabala: «... la Galana eleva al cielo azul el tridente de su cimera; el Cuchillar del Güetre, al cobijo de cuyas umbrías hacen su nidal las águilas chiveras, y al final, como si la montaña se hubiese rendido de aquella fantástica carrera de riscos agudísimos, de agujas retorcidas, de cuchillares y de abismos, la línea de cumbres se remansa en la redonda cabeza de la Mogota del Cervunal, ceñida por un blanco turbante de nieve».
Precisamente otra interesante ruta desde la Majada del Gargantón es a esta Mogota del Cervunal o Cabeza Nevada (2.433 m) por el estupendo panorama que ofrece del valle del Tormes, puerto del Pico, la Serrota y los campos abulenses y salmantinos. Al descender hay que detenerse en un hermoso mirador sobre los bellos cantiles del Sabinal, que domina las más admirables perspectivas del Circo de Cinco Lagunas.
La Mogota del Cervunal se prolonga hacia el N por la Cuerda del Cervunal, divisoria entre las Gargantas de Gredos y del Pinar y en la que hay una zona suavemente cóncava, de origen morrénico, el Prado del Cervunal (1.800 a 1.900 m), en el que se encuentran varias lagunas intramorrénicas y que es drenado por el arroyo del Barquillo, que más adelante se despeña en la Garganta de Gredos, después de efectuar un codo hacia el E, en un impresionante salto de más de 200 m, frente al Prado de Roncesvalles.
Una última ruta, prolongación de la última por la Trocha Real, nos conducirá hasta el Venteadero (2.518 m), siguiendo por el Cuchillar de la Galana y rodeando la base de la cima de ésta. Ya se ha dicho que el camino más directo y corto hasta este lugar es el que sigue por las Gargantas de Bohoyo y Navamediana. Y ello es importante porque, a nuestro juicio, el lugar ideal para establecer un campamento en vistas a recorrer los puntos más notables del Alto Gredos es precisamente éste, el Venteadero. La prueba es que aquí se instalaban los campamentos para las cacerías reales. Ello se debe a que en esta amplia y alta explanada se cruzan cuatro divisorias: la del Cuchillar de Ballesteros, que culmina en el Almanzor; la prolongación de la anterior hacia el N, por la Galana, Cuchillar del Güetre y Cuerda del Cervunal; hacia el NW, la Sierra Llana, que sigue hasta Tornavacas y se prolonga por la Sierra de Béjar; y, finalmente, el contrafuerte que en dirección NE culmina en el Ameal de Pablo, Risco Moreno y Cerro de los Huertos. Es inútil insistir, ante este hecho, en que los panoramas que desde aquí se dominan son indescriptibles. Tanto del Circo de Gredos como del de Cinco Lagunas, del Gargantón como de Garganta Tejea, del Ameal, del Almanzor, de la Galana (la portada de este libro no es más que una de tales perspectivas). También es fácil explicarse que la conquista de cualesquiera de las cimas más importantes del Macizo constituye un corto paseo.
Terminaremos estas líneas haciendo alusión a la llamada «Alta Ruta de Gredos», que es la más dura travesía de esquí de la región central y una de las de más categoría de Espana. Se inicia en el puerto del Pico y asciende hasta la divisoria para seguir por La Mira, los Campanarios y el Refugio del Rey para ascender al Morezón y por el collado del Morezón descender a la Laguna Grande. Desde ésta se vuelve a ascender por las faldas del Ameal y Risco Moreno hasta la Hoya del Venteadero, desde donde, bordeando el Cuchillar de Ballesteros, se dirige al Almanzor. Se retrocede luego para efectuar, por el Risco de Cinco Lagunas y la portilla de Cinco Lagunas, la travesía del Belesar, la parte más dura de la prueba, para descender por la Garganta de Bohoyo hasta el pueblo de este nombre.