Escavaciones en ÁvilaSegún se desprende de numerosas hipótesis, la ciudad de Ávila fue refundada por los romanos sobre un ya existente núcleo urbano. La citania (ciudad fortificada de la época prerromana) no tardó en ir transformándose, empezando por el puente romano sobre el río Adaja frente a una de sus puertas, la típica calzada romana, o la necrópolis situada al este de la Ávila actual, según puede desprenderse de las diversas piezas funerarias reutilizadas. También es posible observar gran cantidad de mosaicos que se han podido conservar hasta la fecha.

Algunos historiadores coinciden en que el nombre de la actual ciudad de Ávila tiene su origen, según se muestra en el antiguo mapa de Ptolomeo, en lo que se cree un antiguo asentamiento vetón llamado Ovila, el cual pasaría durante la época de la ocupación romana a conocerse con el nombre de Abila, Abela o Abyla. La ciudad abulense por aquel entonces estaba recogida entre los muros de la muralla, lo que hoy se conoce como el casco viejo de Ávila.

Se podría decir que la a ciudad de Ávila tuvo su punto álgido entre los siglos I y II d.C. convirtiéndose durante esa época en el centro administrativo, militar y comercial de la zona. Fue entonces cuando empezó a considerándose la trashumancia como una de las actividades más importantes para la economía de la ciudad romana. Más tarde, cuando esta formaba ya parte de la célebre provincia Lusitania, Ávila empezó a decaer. Las invasiones bárbaras, la gran epidemia de peste que tuvo lugar en Ávila hacía el 250 d.C. y el pertinente abandono de la ciudad, hizo que Ávila viera diezmada notablemente su población durante aproximadamente dos décadas.