LInvasión musulmanaa invasión musulmana se inició desde el sur de la península ibérica hacia el año 711 con la victoria sarracena en labatalla de Guadalete. Tres años más tarde los árabes llegaron a Ávila bordeando Gredos por Guisando y remontando el río Alberche. La conquista de Ávila fue llevada a cabo por los ejércitos del gobernador Muza Inb Nusayar y su lugarteniente Tarik Abu Zara, quienes no tardaron en desmantelar la ciudad de Ávila y proseguir sus actividades belicistas hacia el norte. Bajo el dominio musulmán, Ávila paso a conocerse con el nombre de Ābila (آبلة).

No es mucha la información que se puede obtener de la presencia árabe en la provincia de Ávila. Si que parece claro sin embargo, que la ciudad fue un punto estratégico muy apreciado por ambos bandos, ya que las batallas por su posesión fueron constantes, habiendo numerosas incursiones a mano de los cristianos que nunca llegaban a perpetuarse en Ávila. Las campañas llevadas a cabo por el ejército cristiano a cargo de Alfonso I para combatir la invasión de los musulmanes, muchas veces no tenían como objetivo la ocupación permanente de las ciudades, sino destruir sus defensas, saquear sus despensas o riquezas, y apropiarse de los trabajadores y guerreros que pudieran servir a la causa cristiana llevándolos más tarde a provincias más seguras situadas al norte de Ávila.

A finales del siglo XV durante el reinado de los Reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, Ávila empezó a Santa Teresa de Jesúsprosperar notablemente, siendo más tarde a principios del siglo XVI con Carlos I y su hijo Felipe II cuando la ciudad de Ávila experimento importantes cambios culturales y sociales, siendo el escenario por el que discurrieron algunos de los personajes más ilustres de la época. Como Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz.

Fue a finales del siglo XVI cuando Ávila comenzó a padecer una importante despoblación. Una epidemia de peste, la anunciada expulsión de los arabes que todavía habitaban la provincia de Ávila, y algunos otros factores hicieron que la ciudad mermara hasta desaparecer un tercio de la población.

A principios del siglo XIX Ávila seguia sumida en su ya larga decadencia. Tras el comienzo de la Guerra Civil la ciudad pasó a ser territorio dominado por las tropas sublevadas llegando a constituirse un campo de concentración franquista.

Historia de Ávila. Visigodos.Los visigodos fue un pueblo que habitó Ávila durante aproximadamente tres siglos. A lo largo del siglo V la dominación visigoda fue asentándose poco a poco en la península ibérica después de que sus antecesores hubieran invadido el imperio romano y ocupado el sur de la Galia varios siglos atrás. A comienzos del siglo VI, los nuevos ocupantes de la península terminaron fundando el reino visigodo de Tolosa viéndose obligados a replegarse tras ser derrotados a manos de los francos en la primavera del 507 d.C.

Los visigodos que por aquella época habitaban la provincia de Ávila, aprovecharon parte del legado cultural y social del imperio romano, destacando las actividades de carácter agrícola y ganadero que constituían la base de la economía de la Ávila romana. Conservaron así los mismos cultivos, organizándose igualmente en torno a grandes villas. La labranza sin embargo ya no era trabajada por mano esclava como era costumbre en época romana, sino por los propios colonos que se asentaron en Ávila.

Escavaciones en ÁvilaSegún se desprende de numerosas hipótesis, la ciudad de Ávila fue refundada por los romanos sobre un ya existente núcleo urbano. La citania (ciudad fortificada de la época prerromana) no tardó en ir transformándose, empezando por el puente romano sobre el río Adaja frente a una de sus puertas, la típica calzada romana, o la necrópolis situada al este de la Ávila actual, según puede desprenderse de las diversas piezas funerarias reutilizadas. También es posible observar gran cantidad de mosaicos que se han podido conservar hasta la fecha.

Algunos historiadores coinciden en que el nombre de la actual ciudad de Ávila tiene su origen, según se muestra en el antiguo mapa de Ptolomeo, en lo que se cree un antiguo asentamiento vetón llamado Ovila, el cual pasaría durante la época de la ocupación romana a conocerse con el nombre de Abila, Abela o Abyla. La ciudad abulense por aquel entonces estaba recogida entre los muros de la muralla, lo que hoy se conoce como el casco viejo de Ávila.

Prehistoria en GredosBuscando los orígenes de los primeros habitantes de Ávila nos encontramos con el dolmen del Prado de las Cruces. Unos restos a tan solo 9 km del centro de la ciudad que confirman la presencia poblacional en este territorio de Ávila entre finales del Neolítico y la Edad del Bronce. El dolmen constituye en si mismo un punto de partida desde el que obtener información sobre cómo fue desarrollándose la vida en la provincia de Ávila.

Ya en la prehistoria podemos encontrar referencias al nombre de la ciudad, el cual seguramente tendría su origen en el pueblo vetón. Según se puede deducir de la famosa Geographia de Ptolomeo, existía en la misma zona donde hoy se asienta Ávila una ciudad vetona conocida como Obila, la cual sería la referencia más antigua de nuestra ciudad amurallada. Según muchos historiadores, Ovila fue en uno de los numerosos asentamientos vetones que hubo en toda la provincia de Ávila.

Los vetones fueron un pueblo que durante la segunda mitad del siglo I a.C. entró en la península ibérica cruzando los pirineos y extendiéndose hacia el sur llegando a ocupar gran parte del territorio abulense, de la sierra de gredos y de la sierra de Gata. Son muchos los vestigios que atestiguan su paso por Ávila y Gredos, como los restos de "Úlaca", los de "Las Cogotas" o los de "El Raso" entre otros. Sin embargo son pocas las averiguaciones que se pueden obtener respecto a su modo de vida y a sus actividades. Aunque algunas de las excavaciones llevadas a cabo en los distintos yacimientos de la provincia de Ávila nos permiten concretar algunos detalles. Como el modelo de construcción de sus viviendas, casas de piedra de forma circular y con una entrada orientada siempre al mediodía. El techo estaba constituido por ramas y arbustos que conformaban un tejado de estructura cónica típico de otros pueblos de la misma época. Era bastante habitual también un corral acompañando a cada una de las casas que servia de alberge para el ganado y alojamiento para animales.

Trashumancia en GredosLa trashumancia está considerada como una de las actividades de mayor tradición en Ávila teniendo una gran transcendencia en el medio rural debido a su práctica desde tiempos remotos. En Castilla y León la legalidad de esta actividad ganadera se remonta al año 1273, consolidándose por parte del rey Alfonso X mediante la creación del Consejo de la Mesta. De esta manera la trashumancia quedó establecida como un recurso de gran importancia para los ganaderos de la provincia de Ávila.

Cuando las heladas y las nieves aparecen, los ganaderos y sus reses forman grupos y abandonan los pastos comunales de algunas zonas de Ávila para bajar a las regiones más templadas de la sierra extremeña por medio de cañadas, cordeles, veredas y coladas. Cada día se recorren aproximadamente unos 20km, manteniendo mediante sus trayectos vías pecuarias en diversos puntos de la provincia de Ávila que sirven de camino alternativo a pueblos y ciudades a los que de otra manera solo uniría el asfalto de las carreteras. Durante su larga caminata por las distintas rutas que recorren Ávila, los pastores encuentran alojamiento en gredos gracias a los típicos chozos de pastor desperdigados por toda la geografia de la sierra.

La práctica milenaria de la trashumancia ha constituido durante todo este tiempo un impulso económico y social de gran valor para todos los pueblos de Ávila, con lo que actualmente está reconocida como un auténtico bagaje cultural transmitido durante generaciones hasta nuestros días.

Arqueología en Ávila

No muy lejos de la ciudad de Ávila, a tan solo 27 km se encuentra Cillán, un término municipal que contiene interesantes muestras arqueológicas de una de las épocas más desconocidas de la historia de Ávila. El tramo cronológico comprendido entre los siglos VIII y XII arroja poca luz sobre cómo era la vida de quienes habitaban estas tierras. Unos siglos convulsos en Ávila, sometidos a multitud de cambios culturales y económicos debido especialmente a la caída del poder visigodo y a la posterior ocupación musulmana en un espacio estratégico sometido a alternativas de reconquista. Solo mediante hipótesis y algunas referencias documentales podemos ir juntando piezas para intentar reconstruir parte del misterioso pasado que permanece escondido en esta y otras zonas de la provincia de Ávila.

LVilla Romana San Pedro Arroyoos restos romanos encontrados en San Pedro del Arroyo, provincia de Ávila se convierten en un proyecto cultural apoyado por la Consejería de Cultura y Turismo, que ha confirmado un convenio de la Diputación de Ávila para la gestión, conservación y promoción del patrimonio arqueológico de la provincia.

La necrópolis de "El Vergel", situada en el Valle de Ambles y Sierra de Ávila fue descubierta a comienzos del 2007 con la aparición de varios mosaicos en los trabajos que entonces se estaban realizando para ampliar el cementerio de la localidad de San Pedro del Arroyo (Ávila). Las excavaciones no tardaron en realizarse. A traves del Servicio Territorial de Cultura, La Junta de Castilla y León puso en marcha un plan que permitiese determinar la magnitud de los hayazgos arqueológicos. Los estudios realizados respecto a la limpieza y documentación que se ha ido extrayendo del yacimiento confirman que el complejo romano data de entre los siglos III y IV.

Hasta el día de hoy se han descubierto varias estructuras murarias, cuyo origen puede estar relaccionado con un asentamiento alto-imperial, sobre la que posteriormente se construiría la Villa Romana de San Pedro del Arroyo en Ávila en el siglo IV.

Lmuralla de ávila vista as murallas de Ávila constituyen el mayor monumento de la provincia de Ávila, concebido obviamente como todo un simbolo representativo de la ciudad. La imponente construcción de piedra está concebida como el recinto medieval mejor conservado de España, nombradas ya desde 1884 monumento histórico artístico.

El origen de las murallas se considera de la época románica, aunque siempre han existido dudas sobre su levantamiento. La versión tradicional más conocida data del 3 de Mayo de 1090, cuando el obispo Pelayo la bendijo. Un total de más de 2.000 hombres comenzarían la construcción bajo las órdenes de Casandro Colonio (Romano) y Florín de Pituenga (Francés), conocidos como los “maestros de Geometría”.

Otros estudios más recientes datan la edificación de las murallas de Ávila entorno a la mitad del siglo XII.

La ciudad de Ávila vería como poco a poco su muralla iba cogiendo forma, comenzaron la edificación por la parte más oriental, ya que este sería el lugar más difícil para defender, debido a su gran llanura, continuarían por la zona norte a base de mampostería alisada y ripio. Ésta zona de Ávila al ser la más débil y franqueables, aquí la anchura y la altura de las murallas de Ávila es mayor, con 12 metros de altura y 3 metros de anchura, en los cubos de las murallas la separación es de 20 metros y su espesor de 6 metros, sobresaliendo 8 metros de la muralla. En la zona Oeste y sur, los flancos serían los últimos en levantarse, siendo ligeramente distintos, con zonas donde la altura de las murallas es más baja, al igual que su espesor, siendo éste menor que en el lado oriental y su distanciamiento con sus cubos tienen distintas medidas, seguramente por la orografía, ya que así la muralla de Ávila presentaría una mayor resistencia.

HVilla Romana de San Pedro del Arroyo (Ávila)ace ya diez años que comenzaron la primeras excavaciones en la villa romana de San Pedro del Arroyo, localidad del Valle de Ambles y Sierra de Ávila, cercana a la Moraña. Después de una inversión por parte de la Diputación Provincial de Ávila de 360.000 euros, la Villa Romana sigue ofreciendo información sobre su histórico pasado.

Poco a poco, según avanzan las actividades en las excavaciones, los hallazgos se van sucediendo; habitaciones tapizadas, estancias con sistema de calefacción, dependencias con sauna, enterramientos que datan de época alto y pleno medieval...
Uno de los aspectos con más atractivo de la villa romana de San Pedro del Arroyo (Ávila) son los mosaicos con motivos mitológicos que conforman el pavimento en algunas de las estancias. Según las últimas conclusiones, estos datan de entre los siglos III y IV, llegando uno de ellos a ocupar hasta los cien metros cuadrados. En este último se puede ver reflejado el mito de Meleagro y Atlanta. Otro de los más llamativos, que podría formar parte de los suelos de los vestuarios, representa a Belerofonte y la quimera. La complejidad en la elaboración artística de estos mosaicos hace pensar que estos hallazgos son parte de la zona residencial, lo que ayuda a ubicar la estructura del complejo que según parece puede llegar a ser mucho más grande de lo que se podría pensar en un principio. Una estructura que en su día llego a ser totalmente autosuficiente, aunque seguramente llegase a mantener numerosas rutas de comercio que por aquel entonces atravesarían Ávila.

Toros de Guisando. Monumentos de Ávila

Los famosos toros de Guisando datados en el siglo II y I antes de Cristo, componen un conjunto de esculturas realizadas en granito que representan toros o verracos. Las figuras están ubicadas en el cerro de Guisando, en el término municipal de El Tiemblo (Ávila) y constituyen uno de los mayores atractivos de esta zona del Valle de Iruelas.

El conjunto escultórico fue realizado por uno de los pueblos de origen vetón que habitaron Ávila antes de la entrada del Imperio Romano en la península. Los vetones empleaban la mayor parte de su tiempo en actividades ganaderas, siendo este su principal medio de subsistencia en Ávila, lo que hace suponer que las figuras cuadrúpedas podrían haber sido concebidas para ofrecer una protección al ganado.

El paraje de Los Toros de Guisando es conocido además desde el mes de septiembre de 1468 por ser escenario de un momento significativo en la historia de Ávila, ya que en este mismo lugar se firmó el conocido como Tratado de los Toros de Guisando, siendo el rey Enrique IV de Castilla y su hermana Isabel I de Castilla los protagonistas de un juramento en el que se reconocía a Isabel como Princesa de Asturias y Heredera al trono.